Estar con alguien no significa renunciar a sí mismo

Las relaciones son algo hermoso y deben vivirse plenamente. Sin embargo, en algunos casos, con el paso del tiempo y la rutina, las personas se pierden dejándolo todo por el otro, limitándose así a la vida en pareja. Y no es que esté mal, lo que debe evitarse es que en el proceso la estima y la independencia de cada uno se pierda.

Estar en pareja no debe implicar dejar de hacer planes con amigos, actividades culturales o deportivas, ver a la familia o acordarse tiempo para uno mismo. Dado que al dejar de hacerlo corremos el riesgo de perder nuestra energía y esencia.

Limitarse porque a la pareja no le gusta lo mismo que a nosotros o simplemente porque no puede o quiere hacer algo, no está bien. Lo ideal es encontrar un equilibrio para preservar nuestra vida social y desarrollo personal, contribuyendo así al crecimiento de la pareja.

No debemos olvidar nuestros planes, proyectos o intereses, sino complementarlos. Si uno crece y el otro no, no hay equilibrio. Por ello debemos preservar nuestra esencia y ser siempre un impulso para el otro, potenciando así la vida y el futuro de ambos.

Crecer personal y profesionalmente, impulsará sin duda a la pareja. Así que sigue haciendo lo que te gusta, sigue saliendo con tus amigos, disfruta de tu propia compañía, estudia, trabaja, lee, baila. Las relaciones sanas se fundamentan en el amor y en la aceptación del otro, valorando a cada persona por lo que es, íntegramente.

Por ello es importante construir una relación donde cada uno se sienta y sea libre, sin el precepto de que para garantizar el afecto del otro o el bienestar de la pareja se debe renunciar a sí mismo.

Así que vive plenamente siendo tú, pero en pareja.

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