Ventajas de masturbarse en pareja
Solemos asociar la masturbación a una actividad que se realiza en solitario, pero puede llevarse a cabo con éxito en pareja. Si aún no lo has probado o lo estás pensando, en adopte te presentamos las ventajas de masturbarse juntos:
Introduce algo nuevo a tu vida sexual
Masturbarse juntos aporta frescura a la vida íntima. Permite no solo diversificar lo que ya conoces, sino también descubrir sus necesidades y expectativas mutuas, aquellas de las que no siempre se atreven a hablar.
Observar a tu pareja puede aumentar su líbido
Ser observado u observar a otros mientras te masturbas puede subir eficazmente el ambiente en la cama, aumentando la libido. Permítete redescubrirte, observando lo que te da placer.
Liberarse de tabús
Masturbarse a solas suele ser un tema tabú en las relaciones. Por eso masturbarse juntos es la oportunidad perfecta para hablar de ello abiertamente, sentirse más cómodos y libres para practicar esta actividad individualmente.
Desarrolla el vínculo entre la pareja
Las ventajas de la masturbación conjunta, van mucho más allá del dormitorio. Pues, el autoerotismo en dúo, permite fortalecer el vínculo entre los miembros de la pareja y mejorar la comunicación. En una relación, es importante tener el espacio para hablar con franqueza y sin miedo a ser juzgado, sobre las propias necesidades, incluidas las sexuales.
Muestra a tu pareja qué estimulación te gusta más
Definitivamente, esta es la oportunidad perfecta para revelar a tu pareja cómo y dónde te gusta que te toquen, te besen y te acaricien. Aprovecha este momento íntimo para mostrarle a tu pareja tus zonas erógenas.
Enséñale a utilizar tus artilugios eróticos
Los artilugios eróticos, también conocidos como juguetes sexuales, son la forma perfecta de mostrar a tu(s) pareja(s) lo que te excita. Enséñale cómo los utilizas, no solo crearás excitación en él/ella, sino que también aprenderás algunos trucos eróticos. Nada como combinar lo placentero con lo útil. ;)
Sin duda, masturbarse juntos tiene muchas ventajas, y si tu pareja y tú están abiertos a ello, no hay nada que les impida probarlo. Sin embargo, recuerda que si no están preparados o tienen dudas, nada debe hacerse a la fuerza. Lo más importante es el consentimiento mutuo; al fin y al cabo, ¡el objetivo es el placer de ambos!
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